Cuerpo en Equilibrio

Cuando nos paramos a pensar qué somos y cuáles son las partes que nos conforman, que nos dan vida o sentido en ella, podemos pensar que somos un cuerpo que se relaciona con su entorno, una mente que nos facilita esa relación y un espíritu que da sentido a lo más irracional de nosotros mismos.

figura 1Esta división no nos convierte en tres partes independientes. Cada una se sirve de ella misma y las otras para existir y evolucionar. Estos canales de relación multidireccionales resultan complejos de ver, demostrar y entender pero conforman todo lo que somos. (figura 1)

De todas maneras, es fácil pensar que un dolor de muelas nos puede acabar generando malestar si persiste a lo largo del día y agotar a nivel mental, que el estrés laboral puede convertirse en una contractura a nivel cervical o lumbar, que molestias estomacales nos cambien el humor o que una depresión nos entumezca el cuerpo. Pero esto, ¿por qué sucede? Simplemente porque todo lo que somos está interconectado. De una manera u otra lo está.

Intentaremos hacer una pequeña introducción de cómo y cuáles son los canales de relación que utiliza nuestro cuerpo físico, mental y espiritual desde la base física; la empíricamente mejor demostrable.
figura 2
Un dolor en el pie hace que nuestro cuerpo automáticamente genere una serie de compensaciones precisamente para evitar ese dolor. Si el dolor es en el pie izquierdo, buscaremos su protección cargando más peso sobre el lado derecho. Al cargar más peso sobre el lado derecho, la cadera se inclina. Si la cadera se inclina, la columna también busca una forma de adaptarse a la alteración de su base. Teniendo en cuenta que la cabeza mantendrá siempre en horizontal la línea de los ojos y por consiguiente el sistema vestibular que gestiona el equilibrio, entenderemos que piernas, cadera, y columna se distribuyan el trabajo para protegernos del dolor que viene del pie izquierdo. Si esa molestia persiste en el tiempo, podemos acabar compensándola de manera constante e incluso crónica en el resto del cuerpo. Con total probabilidad después de tres o cuatro días de la molestia en el pie, si no hemos hecho nada para resolverla, aparecerá una contractura a nivel cervical. (figura 2)

Esta explicación sencilla es aplicable a todas las molestias físicas del cuerpo. Nuestro cuerpo buscará las formas necesarias para compensar una molestia porque se basa en un principio fundamental: el no dolor. Pero este principio sólo es aplicable a corto plazo porque se espera que sepamos resolver la problemática rápidamente.

figura 3El dolor es el lenguaje que utiliza nuestro cuerpo para avisarnos de que hay algo que no funciona como debería o que hay un cambio y siempre es una línea que tiene un punto de entrada y otro de salida. El punto de entrada es la causa, el de salida, la consecuencia. El proceso de curación siempre debe ir directamente a la base del problema (la causa), ir solamente al punto del dolor (la consecuencia) alivia momentáneamente, porque la línea del dolor buscará otro punto de salida, otra manera de avisarnos. (figura 3)

Debemos tener en cuenta que las compensaciones que nuestro cuerpo puede llevar a cabo deben salir rentables energéticamente hablando. Deben basarse en el segundo principio que rige nuestro cuerpo: La economía. Todo lo que hagamos debe gastar lo mínimo posible.

Esto no significa que nuestro cuerpo sea vago por naturaleza, simplemente es previsor. Siempre tendrá una reserva para hacer un esfuerzo extra. En función de lo acostumbrado que esté gastará más o menos energía y tendrá más o menos reservas (principio de entrenamiento).

El último principio fundamental es: El equilibrio. A nivel físico, el equilibrio forma parte de nuestra respuesta a un entorno marcado por aquello que nos acompañará desde que nacemos hasta que morimos y que nos condiciona al 100%: La Gravedad.

La estructura corporal formada por huesos, músculos y articulaciones contrarresta la fuerza que ejerce la Tierra sobre nosotros. Nos permite mantenernos en pie, movernos y realizar las funciones cardio-respiratorias, digestivas y reproductivas.

El equilibrio entendido como punto en el que la suma de fuerzas es cero no existe para nuestro cuerpo. El equilibrio es un estado de desequilibrio constantemente compensado. Por muy estáticos que estemos siempre habrá movimiento muscular, fluctuaciones sanguíneas, respiratorias y digestivas.

Nuestro organismo, como todos los animales y plantas, está hecho para sobrevivir y sobrevivir implica siempre movimiento. Somos capaces de movernos más o menos rápido en función de las necesidades y la estructura que nos permite esos cambios es la respiratoria, ya que aporta al organismo el oxígeno que necesitan nuestras células para vivir.

Este sistema implica una cantidad elevada de músculos influyendo especialmente en la forma, función y distribución del cuerpo. La respiración es el origen del movimiento, la clave de nuestra postura y forma parte de nuestro estado de ánimo.
En una situación
angustiosa, solemos recurrir a respiraciones rápidas y superficiales y por el contrario, en una situación de alivio solemos respirar profundamente. Este canal físico-mental condiciona nuestra manera de ser.
Además, el formar parte de un punto central del cuerpo lo convierte en inicio y final de las extremidades y de sus movimientos, aunque no seamos conscientes de ello.

Nuestro cuerpo, mente y espíritu dependen de cómo respiramos.

Cómo mejorar nuestra postura con la respiración, cómo influye en nuestra manera de ser, cómo podemos cambiar esta última y de qué manera podemos aplicar Reiki basándonos en las sensaciones físicas de cada persona son las preguntas que siempre nos hacemos y lo podemos trabajar .

jordi

 

 

 

JORDI VIZCAÍNO
Licenciado en Educación Física, formado en Pilates y Terapeuta de Reiki. Director Deportivo de un Gimnasio y Entrenador Personal. Monitor de Corrección Postural.