Verbena…, noche de fiesta, de música, luz, color, pirotecnia, … y también de terror.
Recuerdo mi infancia con los “volcanes de fuego”, que encendían mis padres en la barandilla del balcón y los observa con las puertas cerradas, sentada en la cama, “a salvo” de las chispas; los “mistos garivaldi”, que fregaba en la pared alargando al máximo el brazo para no quemarme, y los cohetes …. me daban mucho respeto.
En la adolescencia los guateques hasta la madrugada, con bengalas y alguna pirotecnia más sofisticada que observaba desde lejos, y el primer baño de la temporada en el mar….
Pero fue realmente cuando tuve a mis hijos, que empecé a darme cuenta de lo peligrosos que pueden ser los “petardos” y que algunos niños, en lugar de encontrarlos divertidos, se lo pasan muy mal.
En una de las verbenas se resbaló un cohete antes de salir, con la mecha encendida y fue corriendo por el suelo de la terraza hasta que explotó cerca de mí, quemando mi vestido y provocando un susto tremendo a todos los presentes. En otra ocasión otro cohete estalló en la mano de una persona y estuvo varias horas sin oída. Podía haber pasado algo mucho peor, pero afortunadamente sólo quedo en esto.
Cuando mis hijos fueron un poquito mayores querían disfrutar de la fiesta y tirar sus petardos, pero entonces los llevábamos a la playa a lanzar los cohetes, resguardándonos detrás de las barcas tan pronto alguien encendía la mecha.
Hoy en día me gusta ver los fuegos artificiales, en la fiesta mayor del pueblo, sólo duran un ratito y los veo sentada en las rocas de la playa, observando desde la distancia. No puedo evitar sentir emoción al ver subir las palmeras llenando el cielo de luz, de color, y el sonido que resuena en mi interior al mismo tiempo que llena todo el espacio. Pero no me gustan los petardos de las verbenas…
Desde que tengo a la “Cuca”, mi perrita, soy plenamente consciente del terror que sufren los animales con los petardos. La mayoría de ellos ya la pasan mal con las tormentas eléctricas, pero los petardos los aterrorizan. Afortunadamente las Flores de Bach, (RRO, CHP y RES) dosificadas en el agua de beber, desde un par de semanas antes de la verbena, consiguen un efecto relajante que les permite pasarlo un poco mejor.
Pero hay tantos animales…, golondrinas, gorriones, perros, gatos, conejos, … que no saben que ocurre, y la pasan fatal. Y los niños “valientes”, en complicidad con sus papás, inconscientes de lo que ocurre, se pasan toda la semana quemando petardos, asustando a los más pequeños, y a los animales, no sólo la noche de la verbena, que es lo que, de alguna forma debería ser.
Envío Reiki a la situación, deseando que termine pronto la semana y la luz ilumine a todos.




