EL VALOR DE LAS COSAS

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Kirey56
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Antigüedad: 02/05/2007
EL VALOR DE LAS COSAS
Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?”

El maestro, sin mirarlo, le dijo:

-Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después…- y haciendo una pausa agregó: Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.

-E…encantado, maestro -titubeó el joven pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas.

-Bien- asintió el maestro.

Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño de la mano izquierda y dándoselo al muchacho, agregó- toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete ya y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.

El joven tomó el anillo y partió.

Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo.

Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, y rechazó la oferta.

Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado -más de cien personas- y abatido por su fracaso, monto su caballo y regresó.

Cuánto hubiera deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro. Podría entonces habérsela entregado al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda.

Entró en la habitación.

-Maestro -dijo- lo siento, no es posible conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.

-Qué importante lo que dijiste, joven amigo -contestó sonriente el maestro-. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él, para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuanto te da por él. Pero no importa lo que te ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.

El joven volvió a cabalgar.

El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo:

-Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.

-¡¿58 monedas?!-exclamó el joven.

-Sí -replicó el joyero- Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé… si la venta es urgente…

El Joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.

-Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo-. Tú eres como este anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?

Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda.

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Lídia Salas
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Antigüedad: 05/08/2010
Evidentemente Isabel, este cuento da mucho que pensar.

A este chico le parecía que estaba vendiendo algo sin valor porque no sabía lo que valía realmente y esto es realmente lo que vieron los demás.

Disiento un poco respecto al comentario del valor del chico, pues ¿dónde se encuentra el experto que puede valorar a las personas?, uno puede valer mucho y tener poca autoestima, pero también puede tener mucha autoestima y no ser tan hábil como quizá lo serían otros, pero gracias a esta cualidad alcanzar cualquier objetivo.

La AUTOESTIMA es lo que rige, en cualquier persona o situación, la CONFIANZA es fundamental y entonces no existen los límites.

Hay un poema del emperador Meiji que me encanta y siempre se lo repito a mis alumnos:

Observa una piedra agujereada por la lluvia, no hay nada imposible.



Un abrazo y muchas gracias por compartir
Kirey56
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Antigüedad: 02/05/2007
Completamente de acuerdo contigo: TODO ES POSIBLE.... yo me saque el carnet de conducir!!!

En cuanto al cuento..... todo ser humano es unico, perfecto hasta en su imperfeccción que no es tal si no tan solo las capas que durante dias, meses, años, nos han cubierto de miedos, condicionamientos, que han empañado el diamante que todos llevamos dentro nuestro.

El maestro le hizo comprender que el valor esta en lo que ES no en lo que los demas ven, siempre estaremos expuestos a las opiniones de los demas, con unos vibraremos en la misma onda y con otros no, unos nos apoyaran otros incluso nos criticaran,  lo importante es mirarse hacia dentro, pulir ese diamante que todos llevamos y hacernos solidos como una roca, y ofrecer siempre lo mejor de nosotros mismos. 

Un abrazo amiga y feliz verbena!!!