Respiración Rítmica

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Lídia Salas
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Antigüedad: 05/08/2010
Respiración Rítmica
La materia está formada por energía, todo está en continuo movimiento y nada es permanente.

Los átomos del cuerpo humano están en constante vibración y en un período muy corto de tiempo se desarrolla un cambio casi completo de la materia que lo compone. Apenas si un átomo de los que ahora forman nuestro cuerpo se encontrará en él dentro de algunos meses.

En toda vibración hay cierto ritmo. El ritmo compenetra el Universo. El movimiento de los planetas alrededor del Sol, el ascenso y descenso del mar, el latido del corazón, todo obedece a leyes rítmicas.

Una nota de violín pulsada repetidamente y en ritmo pone en actividad una serie de vibraciones que a su vez pueden destruir un puente. El mismo resultado se produce cuando un regimiento de soldados cruza ese puente, por eso se da siempre la orden de romper el paso para evitar que la vibración produzca una catástrofe.

Estas manifestaciones del movimiento rítmico darán una idea del efecto de la respiración rítmica sobre el cuerpo. El sistema entero toma las vibraciones y llega a ponerse en armonía con la voluntad, que produce el movimiento rítmico de los pulmones, y mientras dure tan completa armonía, responderá fácilmente a las órdenes de la voluntad. Por la respiración rítmica el cuerpo se pone al unísono y es capaz de absorber una gran cantidad de energía, aumentará la eficacia de la respiración mental, magnética, etc.

En la respiración rítmica lo que principalmente se debe adquirir es la idea mental del ritmo.

Para aquellos que conocen algo de música la medida de los tiempos les guiará, a los demás les puede dar una idea el paso rítmico de los soldados: uno, dos, tres, cuatro; uno, dos, tres, cuatro.

El latido del corazón varía en las diferentes personas, pero la unidad del latido de cada persona es lo que servirá de modelo rítmico propio a cada uno en particular, para su respiración rítmica.

Observar el latido normal del corazón poniendo los dedos sobre el pulso y contar 1, 2, 3, 4, 5, 6, etc.,  hasta que el ritmo llegue a quedar bien fijo en la mente.

Con un poco de práctica fijaremos el ritmo de modo que podamos reproducirlo fácilmente. Al principio inhalaremos en seis unidades de pulso aproximadamente, pero con la práctica podremos aumentar esta cifra.

Las unidades de inhalación y exhalación deben ser las mismas, mientras que las de retención y entre respiraciones deben ser la mitad del número empleado en la inhalación y exhalación.
1) Sentado, con el busto erguido, en una postura cómoda de manera que el pecho, cuello y cabeza estén tan cerca de la línea recta como sea posible, los hombros hacia atrás y las manos descansando cómodamente sobre las rodillas.
2) Inhalar con lentitud una Respiración Completa, contando seis unidades de pulso.
3) Retener contando tres unidades de pulso.
4) Exhalar lentamente por la nariz, contando seis unidades de pulso.
5) Contar tres pulsaciones entre respiraciones.
6) Repetirlo varias veces, pero evitando al principio la fatiga.
7) Antes que se dé por terminado el ejercicio, practicar la respiración purificadora, que descansará y limpiará los pulmones.
Después de un poco de práctica se podrá aumentar la duración de las inhalaciones y exhalaciones hasta que transcurran quince unidades de pulso. En este aumento hay que recordar que las unidades para retención y entre respiraciones deben ser la mitad de las unidades para la inhalación y exhalación.

No hay que exagerar el esfuerzo para aumentar la duración de la respiración, pero si poner tanta atención como sea posible para adquirir el ritmo, que es más importante que la extensión de la respiración.