Meditación con los Maestros

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Lídia Salas
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Desconectado
Antigüedad: 05/08/2010
Meditación con los Maestros
Te sitúas en tu lugar de meditación, teléfono desconectado, has avisado a tu familia de que no te moleste, enciendes una velita y un incienso, si te apetece puedes poner una música muy suave y te sientas en una silla con la espalda tocando el respaldo, sin cruzar las piernas y con los pies bien planos en el suelo, si no llegas bien puedes poner una almohada para mantener la posición.  Si prefieres sentarte en el suelo, sobre una manta o un almohadón, tendrás que bascular la pelvis hacia delante para mantener la espalda recta y que la energía fluya por tu columna, hay que encontrar el punto de comodidad. La cabeza bien recta sobre los hombros, sin inclinarla hacia delante o hacia atrás.  Las manos sobre tus muslos

Empezamos con la meditación

Visualiza delante de ti a tus Maestros, pueden ser personas vivas o que hayan trascendido, como Jesús, Buda, Usui, tus padres, hermanos, amigos..., seres a los que consideres Maestros. Todos están frente a ti, sentados, con la cara sonriente, llenos de luz.

Del centro de su pecho emerge un rayo de luz, directo a tu corazón, te sientes tocado por esa energía, te llenas completamente con esa luz, tómate el tiempo que necesites para disfrutar de estos momentos.

Estás lleno de energía, y de tu pecho sale ahora un rayo de luz, que poco a poco irá tocando a todas las personas que vayan llegando  tu mente, familiares, amigos, conocidos... todos recibirán ese aporte energético.

Cuando hayas terminado agradece a tus Maestros el estar ahí.
Efectúa un par de respiraciones profundas y empieza a mover tus pies, tus piernas..., tus manos..., desperézate..., y cuando quieras ya puedes abrir los ojos.