Empezad como siempre, con tres respiraciones profundas y poco a poco vais eliminando toda la tensión del cuerpo, relajando de pies a cabeza, a vuestro ritmo, sin prisas… A medida que vais acompasando la respiración, ésta se vuelve más rítmica y lenta a medida que vais entrando en un estado de profunda relajación.
En ese estado de profunda relajación empezáis a visualizar una brillante luz blanca a unos 20-30 cms sobre vuestra cabeza. Es la estrella del alma, la luz de vuestro Yo Superior. Brilla como mil puntos de un diamante. Cuanto más os concentráis en su luz, brilla con mayor intensidad
Concentraos en esa luz brillante y hacedla descender hasta el centro de vuestro corazón… Observad como la luz de la estrella de vuestra alma llena vuestro pecho… tanto…tanto… que hace que en vuestro corazón se abra una magnífica flor blanca.
Observad como los pétalos de esta flor crean una copa donde se recogen las gotas del rocío de la estrella del alma. La luz de la estrella llena vuestra copa con un amor superior. Esa luz os envuelve con compasión y benevolencia y os aporta seguridad y confianza….
La pureza y el amor de esa luz os liberan de las heridas y de las decepciones pasada y os ofrecen renovación y esperanza Respirad hondo para sentir esa limpieza y así liberaros. Seguid respirando y recibiendo las gotas del rocío de la estrella del alma… Esta estrella del alma brilla y os envuelve con su luz. Sentid como conectáis con ella…, recibid cada una de las gotas del rocío de vuestra estrella con amor… Cada una de ellas os mantendrá unidos a vuestra divinidad, a vuestra esencia y cada una de ellas os ayudará a manifestar al mundo vuestra belleza interior
Realizad unas respiraciones profundas y desconectad de la luz de la estrella del alma. Mientras la luz se aleja, fijad vuestra atención en la respiración y observad como inspiráis y espiráis. Asimilad en cada respiración la luz recibida. Sé consciente de todo lo que os rodea… abrid los ojos y concedeos un tiempo para volver.
Un abrazo!!!




