Para crecer y avanzar ampliamente hay que sentirse seguro, saber que, a pesar de las embestidas que recibimos, tenemos donde apoyarnos, a pesar de cualquier temblor estamos sujetos.
De este modo, arraigados allá donde pertenecemos, tenemos fuerzas para encarar nuevas empresas, volar a desconocidos destinos, adentrarnos en proyectos alentadores, aunque puedan resultar arriesgados de entrada.
Nuestras raíces las conforman todos aquellos que, antes de nosotros, formaron parte del sistema al que pertenecemos.