Pepi cogió un limón, lo partió por la mitad y puso cada mitad en un frasco de cristal; tapó los dos frascos y en uno de ellos escribió la palabra REIKI y la fecha.
Dejó los frascos en una estantería, en casa de Marian, su hija, y cada día enviaba energía al limón que estaba en el frasco que tenía la etiqueta. (Al otro no)
Un día Pepi y sus hijas vinieron al taller de Reiki de los viernes, estábamos en la Sala Aditi por aquel entonces, y trajeron los limones....
Uno de ellos era como un garbanzo negro, y había líquido oscuro en el frasco; el otro parecía como si lo hubieran cortado hacía unos días, tenía la superfície seca pero se mantenía en perfecto estado de conservación. Miré la fecha, hacía más de un año. ...




